Entrevista Marzo 2026

Javier Cabello García

Javier Cabello García es doctor en bioingeniería, especializado en nanotecnología del ADN. Actualmente, Javier colabora con startups suizas como consultor, habiendo participado como CEO en la creación de una spin-off de la universidad de Ginebra. Por si fuera poco, es tesorero de la ACECH.

Vida profesional

P. ¿Nos podrías explicar brevemente tu carrera profesional hasta el día de hoy?

R. Oriundo de Santander, estudié biotecnología en Zaragoza. Durante un Erasmus en Bélgica descubrí que el ADN era mucho más que genes, y me interesé en profundizar en la nanotecnología de ADN. Primero con un Máster de biofísica en la UAM y más tarde un doctorado en el Imperial College London. Fue en un postdoc en la UCL cuando empecé a coquetear con la transferencia tecnológica. Me mudé a Ginebra en 2024 para lanzar una spin-off con UNIGE, y hoy continuo en el ecosistema startup suizo con Haelixa.

P. ¿Por qué viniste a Suiza?

R. Tras 7 años en el Reino Unido, en Londres, necesitaba un cambio de aires, naturaleza y un lugar donde poder formar tranquilamente una familia. Suiza ofrecía, no solo salarios competitivos, sino una calidad de vida excepcional y un ecosistema startup biomédico comparable al británico. Ese interés me impulsó a contactar con grupos de investigación suizos. Una cosa llevó a la otra y acabé formando parte en la fundación de Reverso Therapeutics en Ginebra.

P. ¿Cuáles han sido los retos o desafíos más destacados hasta la fecha?

R. Más allá de los retos personales del emigrante, ya ampliamente glosados y que seguramente los lectores han vivido en sus propias carnes, mi mayor reto profesional ha sido “aprender a hablar”. Cada etapa me ha exigido defenderme con nuevos lenguajes: desde el vernáculo (inglés, francés, alemán) hasta los científicos (biología, física, química, saltando al del emprendimiento). La incapacidad de expresarte o ser tú mismo puede ser humillante, pero superar esa barrera te permite conectar mundos.

P. Has trabajado extensamente con tecnologías basadas en ADN, desde circuitos catalíticos hasta nanodispositivos para fusión de vesículas. ¿Qué potencial ves en esta tecnología para revolucionar la biomedicina en los próximos años?

R. ¡Infinito! Toda la ciencia de vanguardia se podría usar para miles de aplicaciones, pero las que se afianzan dependen de su adopción por el mercado. Pensemos en nuestro ordenador. Fue la apuesta de Commodore por el PC la que hizo la computación en silicio asequible para el gran público. Hoy, en día startups y empresas como Microsoft empujan por la adopción de la “bio-nanotecnología” para almacenamiento y lectura de datos, diagnósticos precoces, trazabilidad… solo el tiempo nos dirá qué funciona.

P. Has conseguido más de un millón de francos suizos en ayudas para desarrollar proyectos biomédicos y has ayudado a transformar ideas científicas en productos reales. ¿Qué consejos darías a otros investigadores que estén pensando en convertir su investigación en una empresa?

R. Mi consejo es que empiecen a hacer, ya que como científicos ya tienen todas las herramientas. Emprender es MUY parecido a la investigación: requiere bibliografía, una hipótesis de mercado y diseñar experimentos rápidos para validarla. Lo más difícil para un científico es recordar el problema que quiere resolver en lugar de enamorarse de la tecnología. Los métodos son reemplazables, pero siempre hay que recordar que levantar financiación exige demostrar una necesidad real.

P. Has trabajado en centros de excelencia como Imperial College, UCL y ahora en Ginebra. ¿Qué particularidades destacarías del entorno científico suizo respecto a otros países donde te has formado?

R. Me parece osado generalizar, y habrá gente que haya tenido otra experiencia, pero noto una diferencia de metodología en los doctorados. En Imperial, UCL, Oxford o Cambridge percibí una cultura de mentoría basada en la autonomía; el supervisor guía la visión científica, pero el estudiante debe aprender a ‘flotar’ y buscar colaboraciones. En Suiza, percibo un sistema más estructurado y directivo, con una gestión cercana que prioriza resultados de grupo frente a la independencia del investigador.

ACECH y tú

P. ¿Qué te ha aportado ACECH?

R. Las asociaciones de científicos en el exterior, ya sea la ACECH o la CERU, me han servido para no perder el contacto con la comunidad científica de España. Pero, además, mi mayor involucración con la ACECH, inspirado por nuestra actual presidenta, me ha permitido probar mi capacidad para trabajar en diferentes roles asociativos y participar en eventos institucionales de gran calado.

P. ¿Qué te gustaría que ACECH ofreciera en el futuro?

R. Me encantaría que organizáramos más eventos como el de transición Academia-Industria de 2025. Tristemente vivimos tiempos donde los centros de investigación no pueden acogernos a todos. Creo que lo más oportuno es coordinar el capital humano de la red para facilitar a nuestros miembros la capacidad de asociarse para lograr la autonomía que da tener tu propio proyecto de empresa.

Curiosidades sobre ti

P. ¿Si pudieras traerte algo de España a Suiza, que sería?

R. La libre circulación de bienes del Espacio Económico Europeo. ¡Y a mi novia!

P. ¿Y de Suiza a España?

R. Me llevaría el civismo, la seguridad y su envidiable modelo de inversión estratégica en I+D. Destaco programas como Innosuisse, que contrastan con los procesos opacos y las ayudas exiguas en España. También exportaría su cultura de asociacionismo ciudadano y pragmatismo político (¡y por qué no, los búnkeres antiaéreos en los sótanos de las casas!). Suiza demuestra que, con una fiscalidad inteligente y apoyo real al emprendimiento, la ciencia no solo avanza, sino que llega a nuestras vidas.

P. Algo curioso sobre tí – no profesional

R. Puedo aguantar 10 minutos bajo el agua.

P. ¿Si tuvieses un superpoder, cual sería? ¿Porqué?

R. Poder aguantar 30 minutos bajo el agua.

P. ¿Con qué animal te identificas y por qué?

R. Con el gusano posadero (Urechis caupo). Es un ‘ingeniero de ecosistemas’ que construye túneles donde se alojan otras especies; crea un hogar del que muchos se benefician. Con mi carrera y la ACECH, busco algo similar: utilizar mi experiencia para construir infraestructuras donde otros puedan medrar.

P. ¿Con qué persona famosa te gustaría cenar?

R. Con Dabid Muñoz si cocina él.

P. ¿Con qué persona famosa te gustaría cenar?

R. Durmiendo en una casa a mi nombre.

Conclusión final

P. ¿Qué consejo le darías a alguien que quiere venir a trabajar a Suiza?

R. Que no tenga miedo a la barrera del idioma ni al choque cultural. Suiza es un país que premia el esfuerzo y la seriedad en el trabajo, y de eso los científicos españoles vamos sobrados. Mi recomendación es que te apúntes al programa Buddy de la ACECH antes de aterrizar; te ahorrarás meses de incertidumbre burocrática.